por: Victoria Montes Méndezcorresponsal en Bs As de Argentinos en Kansai (Japon)
Takehiro Ohno
Cocinero. Nutricionista. Empresario. Conductor de televisión. Maestro.
Ohno tenía 25 años y estaba lejííísimos. A años luz de sus quereres y sus cosas. No tenía resuelta su situación económica, no conocía las palabras. Vivía en un lugar donde el sol sabe bien que es una estrella y por eso escatima sus apariciones en invierno. Onho había dejado su isla de Hokkaido, en Japón, para aprender y aprehender en el País Vasco. Todos los días pensaba "voy a volver, no voy a quedarme, no aguanto más". Uno de esos días, caminaba con su amigo, también cocinero en Zuberoa , el mejor restaurante de País Vasco (según la guía Michelín).
"No puedo más. Me voy".
Y? Fizzzzzzzzzzzzzzzzz. Pasó una estrella.
"¿Qué deseaste?", preguntó el vasco.
"Ser el número uno", dijo Ohno.
Esa estrella le recordó por qué estaba ahi.
Hay muchas montañas y a mitad de camino yo no quiero terminar. Mi montaña, por ahi, es bajita, pero yo quiero estar en la punta . La decisión de cada día, tal vez, cambie, pero yo tengo clara la meta. Entonces tomo cada día una decisión. Decisión, decisión. En un momento viene decisión grande. Por ejemplo, yo estaba trabajando en Japón, ir a España fue una decisión grande.
El pequeño Ohno veía que en la casa de sus amiguitos se preparaba un único plato por comida. Y lo atribuía, con un poco de pena, a una mala situación económica que estarían pasando sus familias. En su casa, en cambio, se servían varios platos a la vez. Su mamá los hacía. Con el tiempo supo que éso era lo raro. Servir cinco, seis platos al mismo tiempo es una costumbre china inculcada por una abuela que había vivido largos años allá y mantenida por una madre que ama cocinar para los suyos. Ohno decidió ser cocinero y por consejo de su padre y de un amigo de su padre, cheff del grupo hotelero Yamaha, estudió también nutrición.
Yo puedo hacer un libro así (y marca en el aire, con los dedos índice y pulgar enfrentados, el espacio que ocuparía un libro muuuy gordo) , de cada cosa difícil que tuve que pasar... Yo te diría, cada dos años, viene una pared...
Cada día viene un poquito difícil, vas solucionando... Cada un par de años viene una pared grandísima...y, cómo pasar ese momento? Hay muchas formas: romper todo, intentar cruzar con escalera, ir por el costado... Cada vez que cruzás una pared, aprendés, y nadie te puede decir nada, sólo vos podés cruzar esa pared. Alguien puede acompañar, pero no hay consejos, tenés que cruzar vos.. . y no es fácil...
La última pared grande fue el casting para el Canal Gourmet.
Ohno deseaba fervientemente hacer un programa de televisión. No para estar en la tele sino por la llegada a la gente que eso supondría.
Ohno quiere contar un montón de cosas.
Yo pensaba "ese casting de 15 minutos puede cambiar todo. ¿Qué tengo que hacer en esos 15 minutos? Va a haber otros 24 cheffs y cada uno va a hacer su mejor plato: corderito patagónico, pintar así, hacer así... Tengo que hacer algo diferente."
"Bueno" dije "aquí traje arroz blanco que sobró de ayer, adentro de la heladera había una cebolla y... ¿otro ingrediente?, acá está, ¡ketchup!. Ah! hay un huevo también... entonces, ¡podemos hacer un recubierto!"
Giré el crep y pinté una sonrisa con ketchup. Dos semanas después me llamaron...
"Te felicito, Onho. Vas a hacer un programa de comida japonesa. " Yo dije "¡No!".
Y lo decía muy en serio. Porque Ohno es un cocinero de origen japonés especialista en cocina vasca. La cocina vasca es su pasión.
En la escuela de cocina se estudia cocina internacional y después se opta por una especialización. Muy pocos eligen cocina española. El primer día vino el maestro y dijo "vamos a empezar por tomar cerveza". Cerveza, jugo de naranja... "Está loco este maestro", pensé. Clase de cocina en Japón... Es Japón! Se tiene que estar así (se sienta bien erguido, rígido).
Y bueno... tomamos cerveza."Si ustedes quieren hacer cocina española, tienen que sentir como españoles."
Para los japoneses es importante mostrarse neutros. No demostrar alegría es un rasgo de amabilidad hacia los otros que quizás que no puedan acompañar ese estado de ánimo. Estar triste puede ser interpretado como índice de debilidad, así que tampoco se demuestra.
Yo tengo un montón de amigos japoneses que me preguntan "¿por qué te quedás en Argentina?, ¿por qué te casaste con una argentina?" No les puedo explicar.No hay una palabra en japonés equivalente a "sentimiento" . Yo elegí Argentina por el sentimiento. "Ustedes, total, no van a entender, pero no importa... "
Es como el sushi de occidente. Para nosotros no es sushi, es un show. Sushi es nuestro arte. Creo que nunca lo van a entender y que nunca van a llegar. Van a tratar de acercarse... como mi cocina vasca, yo estoy cercano, nada más. Occidente puede acercarse, puede entender cada vez más, pero nunca va a llegar.
Por ejemplo, un cliente viene acá. Le sirvo un guiso de nabo. "Comé". "No tiene gusto". ¡Qué te parece!, y tiene que pagar ¡doscientos dólares! El pensamiento zen, la cultura japonesa... todo está ahi, por eso vale doscientos dólares. Esa sutileza no se puede explicar.
Japón es una tierra muy pobre. Es un isla: montaña, mar. Siempre hubo guerras... entre samurais, guerra, guerra. Hace cien, doscientos años. Un país pobre. Entonces la comida también es así. Y se la agradece. Cada grano de arroz tiene su santo y no se tira ninguno. Un guiso de nabo se agradece. Mejor con crema y mejor con queso, pero, bueno, en Japón no había...
Hoy en día, la sutileza está buscando eso... como el arte, está buscando sencillez, pero en aquella época era real porque la gente sufría y no había otra cosa...
En Japón, se come en silencio. Acá tenemos que hablar, divertirnos... La semana pasada mi suegro hizo asado. Yo como y pienso "qué rico este asado, mi suegro seguro eligió esta carne especialmente para mi", porque me doy cuenta, no es cualquier asado, entonces agradezco a mi suegro y disfruto al comer... En ese momento, yo no puedo hablar con otro. Y esa es una costumbre mía.... ¡es diferente!
Este restaurante dentro de unas horas, uahhh!, se llena de conversaciones y a mi me encanta. Por eso, yo intento armar ese ambiente...
Mi comida es una parte nada más... más importante es la situación: personas, espacio, música, atención. Mi comida es un cachito nada más...
Yo nunca pregunto "estaba rico?", nunca! Pregunto "¿pasaste bien?".Yo quiero dar un momento...
De la señal Gourmet volvieron a llamar varias veces. Le dijeron "Ohno, te queremos a vos y no a cualquier otro". Intercedió su mujer. Lo pensó.
A un artista le encanta pintar caballos. Su vida, su pasión es pintar caballos. Pero el público le pide "queremos comprar barcos",
Alguno contesta "no!, mi pasión son los caballos" y no vende sus cuadros y vive como puede.
Otro olvida esa pasión. Pinta barcos, barcos, barcos.
Mi lucha era ésa... y me costó...
Finalmente accedió a mostrar en la pantalla las recetas de su mamá, pero nada de sushi ni wasabi en polvo, simplemente la comida que se hacía en su casa. En sus restaurantes hace lo que quiere. "Ohno Obsoleto Bistró" en San Isidro y "Ohno Neo Bistró" en Punta del Este son sus caballos en acuarelas.
Esta pared del casting la crucé y me dio oportunidades. De ahi vienen otras cosas.Todo, todo se multiplica.
Y se multiplicó. Onho da cursos y charlas. Lo invitan de todas partes del mundo a contar cómo es la cocina vasca, la latina y la japonesa.
En días, va a empezar a grabar para Gourmet un programa en el que contará su vida que es en realidad una excusa para pintar a Japón.
Entonces vale la pena porque otras cosas suceden, están esperando ahi... tengo que ir...
Y ahi va Ohno, enfrentándose a otras paredes. Vendiendo algún que otro barco. Tratando de pintar el caballo más hermoso.
mi agradecimiento por la entrevista :
Gracias Sr.Takehiro Ohno por su preciado tiempo
Muchas gracias Srita. Victoria Mome por esta espectacular entrevista.
Atte.
Romina Montalvan
Asociacion de Argentinos en kansai (Japon)
mipatriaargentina@gmail.com
datos adicionales :
Takehiro Ohno
http://www.ohnotakehiro.co
Victoria Montes Mendez
ayvictoria@gmail.com






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